Esto es lo que nadie te dice de la carne de pollo.

Es apreciado entre quienes quieren adelgazar, los que desean aumentar sus músculos o para quien quiere comer algo sano y que sea fácil de preparar. Las ventajas son muchas, pero no todo es tan perfecto como parece.

España es una ‘potencia’ europea en el mercado de la carne de pollo. El año pasado ocupó la segunda posición en el ranking de los países comunitarios productores de aves (1.704.000 toneladas de carne), escalando tres puestos con respecto a 2018. El consumo se mantiene más o menos estable, aunque desde 2012 dibuja una pendiente decreciente y ha bajado de 14,7 kilos a los 12,4 kilos por habitante al año en 2019.

Entre las claves del éxito está su bajo precio, sus excelentes propiedades nutricionales y su versatilidad en la cocina. Pero no todo son ventajas y el pollo también tiene un lado ‘oscuro’. La cuestión es: ¿qué pesa más en la balanza, lo positivo o lo negativo?

En el lado de las fortalezas destaca su composición nutricional ‘intachable’. 100 gramos de pollo entero, crudo y con piel contienen:

• Calorías: 177 kcal
• Proteína: 32,6 g
• Grasas: 5 g
• Vitamina A: 7 microgramos
• Folato: 8 microgramos
• Niacina: 7,7 mg
• Calcio: 12 mg
• Potasio: 300 mg
• Magnesio : 24 mg
• Sodio: 80 mg
• Fósforo: 200 mg.

La proteína es de alta calidad y resulta esencial para la formación y reparación de los tejidos, así como para mantener la masa muscular.

Contiene pequeñas cantidades de zinc y selenio, que ayudan a preservar fuerte el sistema inmunitario; el magnesio y el calcio son necesarios para la salud cardiovascular; el fósforo está implicado en la producción de energía, y el potasio es un aliado del riñón y el corazón.

En cuanto a las vitaminas, la A es fundamental para mantener la visión, y las del grupo B (niacina, B6 y B12) intervienen en la síntesis de ADN, la producción de energía y las funciones cerebrales.

Así pues, el pollo es un alimento sano, rico en nutrientes y debe estar presente en una dieta saludable y completa. Su alto contenido en proteínas y bajo poder calórico lo convierten en un aliado imprescindible de las dietas de adelgazamiento. Diferentes estudios demuestran que incrementar la ingesta de proteínas puede mejorar la sensación de saciedad y aumentar la pérdida de peso, como ha constatado una investigación internacional publicada en el ‘American Journal of Clinical Nutrition’, o ayudar a mantener la masa muscular durante los regímenes.

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