La infidelidad es vivida como una situación traumática, porque atenta en la estabilidad individual, de la pareja e inclusive de la familia. En los hijos, cuando el problema de infidelidad no es bien manejado por sus padres, puede ocasionar un impacto emocional que los puede marcar para su vida adulta e influir negativamente en las actitudes de ellos con respecto a las relaciones de pareja, almatrimonio y el compromiso; sobre todo, si esta situación es vivida intensamente por los hijos, cuando sus padres no pueden poner límites entre su vida de pareja y la de ser padres, ventilando en ellos toda la situación de engaño y poniéndolos al centro del conflicto por la infidelidad; ya sea con la consecuente separación y/o divorcio o siguiendo unidos lastimándose crónicamente a la vista de los menores. Así lo señala Emir Valencia Romero, psicólogo y psicoterapeuta de familia del Instituto Nacional de Salud Mental “Honorio Delgado – Hideyo Noguchi”.
El Psic. Emir Valencia, señala que, ante una infidelidad, algunas veces, la unión familiar se destruye por completo; las relaciones entre la pareja se vuelven conflictivas, originando un ambiente de rencor, dolor, inseguridad y desconfianza.
Cuando los hijos son pequeños, en la etapa de desarrollo y sus padres están atravesando un problema de infidelidad; pueden percibir falta de atención por parte de sus padres, generándoles ansiedad. A esta edad, los pequeños podrían desarrollar inseguridades, pero también temor al abandono, incertidumbre y sentimientos de culpa, frente a la posibilidad que sus padres se separen.