Uno de los principales cambios que se están implementando es la obligatoriedad de exámenes periódicos. En muchas regiones, los mayores de 70 años deberán revalidar su licencia cada pocos años, demostrando tanto en pruebas teóricas como prácticas que conservan la capacidad de circular con seguridad. Esto incluye desde estacionamientos en paralelo hasta maniobras de emergencia, con el fin de comprobar que la persona aún responde adecuadamente en situaciones de riesgo.
Además de los exámenes de manejo, en varios lugares se han introducido evaluaciones médicas obligatorias. Estas revisiones incluyen pruebas de visión, para verificar que el conductor perciba correctamente el entorno, así como controles cognitivos destinados a identificar problemas de memoria o dificultades en la toma de decisiones. También se contemplan chequeos físicos que permiten detectar enfermedades o condiciones, como la artritis o los problemas cardiovasculares, que podrían influir en la seguridad al conducir.
Otra de las medidas que han generado debate son las restricciones específicas en las licencias. En lugar de retirar el permiso por completo, algunos gobiernos permiten que las personas conduzcan únicamente bajo determinadas condiciones: solo de día, evitando autopistas o con la obligación de contar con un acompañante dentro del vehículo. Estas limitaciones pretenden mantener la autonomía de los conductores mayores, pero reduciendo los riesgos en escenarios complejos del tránsito.
Asimismo, los adultos mayores deberán cumplir con la autodeclaración de su estado de salud. Esto significa que, si reciben un diagnóstico de una condición que pueda afectar su capacidad de manejar, están obligados a informarlo a la autoridad competente. El ocultamiento de esta información puede derivar en sanciones o incluso en la suspensión de la licencia.